Érase una vez...
Un día, no hace mucho tiempo que una ciudad se transformó en un cuento. Miles de personas salieron a las calles maravillados por la magia que genero la visita de una pequeña que es más alta que una casa de dos pisos. Fue genial ver como las caras de algunos grises santiaguinos dieron paso a las mirada boquiabiertas de niños escondidos dentro de cuerpos adultos. Soñaron durante un par de días a que esta ciudad era otra cosa, un reino a escala, con una infinidad de diminutos habitantes corriendo tras un monopatín más grande que la ilusión y en donde cada paso se articulaba por ínfimos personajes de chaqueta de siglos pretéritos. Esa corta semana daba lo mismo si el hombre llegaba a la luna o arrojaba una botella al mar llena con sueños. Todos tuvimos la secreta esperanza que nuestra ciudad fuera así el resto del año.(-_-).*


2 comentarios:
Qué razón tiene amigazo Giordano!... esos días fueron mágicos. Yo andaba todo el día pendiente de dónde estaría la muñeca. Vi la micro chocada en la Alameda y aunque uno sabía que era todo facticio uno se la creía como cuando un niño crée en el viejito pascuero. Era inevitable andar por la calle y no pensar en si a la vuelta de la esquina estaría el rinoceronte. Ojalá estas cosas se repitan, para mí fué como volver a ser niño.
Tengo sensaciones extrañas en mi cabeza, desde lejos divise el nuevo horizonte, veía las noticias muy temprano por la mañana y en la noche me dejaban seducir las imágenes de las 9, leí cuanto diario llego a mis manos, utilice el buscador 1000 veces y 1000 veces cientos de fotos coparon mi pantalla.
Sólo tengo un recuerdo que da vueltas en mi cabeza...
¿cómo habrán sido las caras de los transeuntes y las conversas que se armaban al pasar?
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