¿Que es lo que necesitamos hoy en día en chile como diseñadores?

Antes que todo tenemos que definir y comprender que primeramente somos “Diseñadores” en el sentido amplio de la palabra, a pesar de que ejerzamos una especialidad en particular. A partir de esa premisa lograremos posicionar al diseño como un ejercicio integral y no sólo como un acto de creación especifica, porque al fin de cuentas todas las disciplinas y objetivos de alguna manera están interrelacionados. Por eso siempre es bueno cuestionar nuestros propios paradigmas, ya que, la tendencia laboral actual exige equipos multidisciplinarios donde nuestros desempeños se integran a otros pensamientos y esfuerzos en pos de un buen resultado final. Entonces, ser diseñador no se restringe sólo a escuchar, interpretar, redesignar y dar solución a los requerimientos o problemáticas comunicacionales de un cliente, para así otorgarle valor a su persona, producto o proyecto negocio.
En verdad lo que somos y necesitamos como diseñadores es algo transversal a lo que nuestra sociedad también necesita para crecer con igualdad. Debe haber respeto y dignificación de nuestra profesión, es decir que cualquier persona perciba y comprenda al diseñador como una herramienta de gestión de alto valor estratégico. Personalmente pienso que es hora de dejar de ser aquella persona que hace “monitos” para dar paso a un profesional experto es comunicación, estética y función.
Así mismo pero a nivel de macro objetivos se necesitan políticas claras e integrales y no de carácter asistencial para el desarrollo y promoción del Diseño, es decir, actividades legislativas y gubernamentales serias para el fomento del Diseño en los sectores empresariales, como por ejemplo para ir en apoyo de las sinergias entre éstas necesidades empresariales y el verdadero rol que el Diseñador debe tener (ej: Potenciar las PYMES). Este compromiso debe ser armónico y acorde con el desarrollo país, para potenciar, fomentar, difundir e institucionalizar el Diseño como una herramienta fundamental de gestión para el desarrollo económico, social y cultural de nuestro país.
Es cierto que es un lento y gran paso migrar de las antiguas concepciones fundacionales impartidas en las escuelas con respecto del rol del diseño y el diseñador en una sociedad moderna y globalizada; pero para ello también necesitamos de la imprescindible labor docente cuanto antes, aunque sea partiendo de lo más mínimo que es agruparse, conversar éstos temas, debatir, generar análisis, discurso, conclusiones y enseñanzas para así cimentar las bases de un nuevo pensamiento y concepto formal con respecto a nuestro que hacer.
Una cosa que sería de gran utilidad a mi entender, es aunar criterios en torno a un “valor correcto” o un “valor estándar referencial” que deberíamos tener por nuestros servicios profesionales. Quizás en un principio sea una tarea ardua hacer un levantamiento de cada tipo de servicios para generar una referencia base que nos induzca al ¿Cuánto cobrar?, ¿Cómo cobrar? y lo que es más importante aún es ¿Qué estamos cobrando?, ya que el diseño es algo tan concreto como intangible simultáneamente y además totalmente cuantificable a mediano y largo plazo.
También pienso que seria de gran importancia, por los desafíos que esto pueda significar, el crear una especie de bolsa de trabajo, en donde personas, clientes, empresas e instituciones puedan ingresar sus problemáticas o necesidades de diseño para que al interior del Colegio los profesionales podamos optar y tomar alguno de esos proyectos para desarrollarlos con el respaldo del Colegio y donde se generaría la activación de redes al interior de éste según la “expertise” o “transversalidad” de cada proyecto.
Al margen de las diferencias en la forma, lo importante es el fondo de éstas iniciativas que podrían transformarse en una piedra angular para que nos lleve a reunir a un conjunto no menor de profesionales interesados con el crecimiento, normalización, participación y expansión de nuestra actividad profesional.
Giordano Fernández (-_-).*
Diseñador
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