
En un principio consideré un poco apresurado y pesimista hacer algún juicio de valor sobre el aún no puesto en marcha y famoso plan de transporte metropolitano (Transantiago). La verdad es que no quise caer en la suerte de histeria psicótica colectiva en que nos vimos envueltos la mayoría de los usuarios alarmados por la prensa catastrófica. Digo lo anterior ya que se supone que uno primero espera ver las cosas como funcionan y después de eso se hace de una opinión. Y ahora es cuando uno debe hacerse de una opinión objetiva.
Ya han pasado algunos meses desde la implementación del Transantiago y se suponía que éste plan nos abriría las puertas a una ciudad limpia, moderna, eficiente, inteligente y descongestionada.
El proyecto en sí, o sea, su concepto o fundamento, a mi parecer apuntan en el sentido correcto, que como ya dije antes busca convertir a Santiago en una ciudad limpia, moderna, eficiente, inteligente y descongestionada. Promoviendo el uso del transporte público por sobre el uso y abuso del automóvil particular.
El grave error se provoco por implementarlo apresuradamente, con el claro objetivo de tapar la boca a los sectores políticos que siempre critican cualquier política gubernamental que tiene como fin generar un desarrollo y avance para la ciudadanía. O por la gula exitista de las autoridades que querían cortar la cinta, una medalla en su pecho y misión cumplida.
Una vez ubicados en éste escenario, evidenciamos los vicios en las gestiones de unos pocos, que privilegian los intereses económico por sobre los intereses sociales. La falta de seriedad, la incompetencia, la carencia de coordinación interministerial y el nulo profesionalismo de algunos para proyectar un cambio tan radical en la manera de concebir ésta gran ciudad quedaron al descubierto. Así queda demostrado por la vergonzosa implementación tecnológica que tuvo un costo muy alto y que promete generar una ganancia aún mayor. Sencillamente es una burla a nuestras expectativas y derechos como habitantes de la capital. Además éste tema no está carente de polémica dado por la acusación de plagio y chanterío máximo en el desarrollo de las plataformas tecnológicas de gestión.
Aun más indignante se torna la situación por los reiterados problemas laborales que han sufrido los choferes del Transantiago, dichos atropellos no vienen más que a dejar muy en claro el sentido que tiene para los empresarios y parte de las cúpulas gubernamentales la dignidad e igualdad de los trabajadores y de la ciudadanía en general. Quizás el fin fue aumentar la calidad de vida de los santiaguinos, pero claramente se ha producido lo inverso, es decir, un caos, un mal estar generalizado y un rechazo tal, que no ha quedado títere con cabeza tratando de justificar tan mala decisión.
Quizás a las autoridades no les basta con los colapsos que vive e metro por ejemplo, o la falta de frecuencia en los troncales y para que hablar de las imágenes por todos vistas de la fuerza trabajadora de éste pais mojados como perros por la ausencia de terminales o paraderos dignos y consecuentes con el pretencioso pero necesario sistema de transportes.
Cómo se espera alcanzar altos estándares de calidad en el servicio y eficiencia en la gestión, si se mantiene en condiciones paupérrimas a la gente que ejecuta este plan maestro del transporte.
Hay que reconocer también, que la mala costumbre de algunos usuarios de no pagar por el viaje es una practica de lo más punga y que va en directa relación con la precariedad en el sustento económico del plan, además de meternos en el mismo saco a nosotros que pagamos el servicio al momento de usarlo.
Finalmente no se trata de defender a alguna corriente política (ej:..”La Bachelet y la concertación tienen la culpa”…. “Si mi tata general viviera otro gallo cantaría”. Aunque les parezca gracioso he escuchado cosas como éstas y otras aberraciones más) a fin de cuentas de lo que se trata es de que las instituciones que están a cargo de implementar y hacer crecer éste plan de transporte lo hagan con:
1.- Seriedad
2.- Eficiencia
3.- Profesionalismo
4.- Total transparencia
5.- Con el fin de beneficiar a la población y no sólo pensar en sus putos bolsillos.
Ahondando en el último punto personalmente creo que sería mucho mejor si el transporte pasa a manos estatales, porque la sensación que existe en la ciudadanía de que las empresas privadas que están involucradas con todo éste cuento obstaculizan y entorpecen los planes de contingencia entregados por las autoridades, me refiero directamente a los encargados de la logística de las flotas, es decir, los operadores. En resumidas cuentas y para finalizar se exige que:
1.- Todos los paraderos y estaciones de transferencia o intermodales entren en funcionamiento inmediato
2.- El aumento en el número y frecuencia de la flotas troncales y alimentadoras.
3.- Que cada vehículo perteneciente al sistema cuente con la debida implementación tecnológica, que es la que fue proyectada (GPS que funcione, Software de gestión de flota y de cuenta pasajeros)
4.- Ojalá que cada uno de los buses fuera rediseñado interiormente en cuanto a criterios de uso, función y ergonomía acordes a nuestra realidad fisiológica.
5.-Que el Transantiago funcione las 24 hrs del día al igual que el metro, o por lo menos el metro funcione hasta las 01.00 hrs.
6.- Que los ciudadanos hagan el esfuerzo de usar menos el automóvil, de lo contrario nos terminaremos ahogando entre tanta contaminación, bocinazos, mala vibra y atochamientos.
7.-MÁS CICLOVIAS YA! para que podamos utilizar nuestras fieles, nobles y ecológicas bicicletas.
Sólo hay que armarse de paciencia infinita, ya que hay que recordar que los errores por muy garrafales que sean se deben ir mejorando sobre la marcha, además no hay que perder de vista que el Transantiago sólo lleva unos meses de existencia y objetivamente el concepto es una gran aporte al desarrollo, ya que ha fallado la forma no el fondo. Por ahora seguiré llamándole Transchascarro, aunque espero que por si solo demuestre lo contrario.
Gio (-_-).*
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