viernes, 3 de agosto de 2007

En un largo Tour

Los centenarios rumbos del gran Santiago se unen al trazado de las calles dejando ver a cada paso un rincón de imaginería colectiva, fetichismo urbano, criollo o importado. Muchos son lugares históricos que se identifican por la antigüedad de sus edificios y que no todos observan como estos se merecen. Sus líneas subyugadas a una planimetría definida dentro de estilos como los años 30 o 50, o joyitas de carácter neoclásico bien ornamentadas en sus cornisas y que a duras penas se mantienen en pie gritando que necesitan urgente restauración. También están las construcciones que albergan los servicios públicos y que datan de tiempos remotos, algunos son de la época colonial y otros de la era del technicolor.

Cuando te desplazas por lugares donde otrora pasaron tranvías, y que ahora alberga el gran e icónico comercio popular puedes contemplar representaciones que ofertan productos como el “Rey de las Bicicletas”, “La casa de la Ampolleta” o el “Palacio de la Goma” entre otras y en los cuales puedes valorar y rescatar un grafismo puro, que se traduce en una expresión genuina de comunicación popular con rasgos de ingenuidad (naif), como por ejemplo el clásico dibujo del completo y el pollo con papas fritas en las fachadas de los antiguos barrios comerciales de San Diego.

Es importante empaparse de estas manifestaciones espontáneas en la plástica popular, ya que, constituyen un referente importante que genera identidad cultural y pertenencia. Además sienta el precedente del cartelísmo criollo, que tienen ese condimento especial que cada cual subjetivamente disfruta con el hambre de sus pupilas.

Y después de tanto deambular, por supuesto que se debe visitar algún monumento al patache, es decir, y en buen chileno “La picá”. En estos nostálgicos boliches a veces no se puede ni caminar dentro del bosque de conversaciones llenas humo y en donde las mesas exigen prístinos la presencia de sus vetustos garzones, que justo bajo las cabezas empinaban sendos vasos de jolgorio y seudo juventud. Es muy sencillo, casi tanto como mi voz, el entrar y pedir algo al pie de la barra, o también puede ser sentado con amigos disfrutando con la variedad que ofrece la carta del lugar. Estos lugares son capaces de despojar de toda vanidad a su distinguida clientela al momento del deleite paladar.

Es entonces cuando uno piensa que en realidad no existe la necesidad de estirar tan peyorativamente el cuello, parar el culo, mirar con arribismo y desdén por encima del hombro para creerse el TOP por frecuentar restoranes con aspiracionales nombres de serial gringa, que yo también frecuento y disfruto, lo que molesta -reitero- es la actitud arribista de algunas lolas y lolos que siempre miran a huevo lo popular. Además hay que confesar con humildad que todos nos ponemos un poco feos cuando comemos, torcemos la boca al chuparnos los dedos.

Gio Seisentidos (-_-).*

jueves, 2 de agosto de 2007

Psicodelia de Agosto

Esto es para darle volumen y echarse a volar en un viaje psicodélico y surrealista...jejeje. Si Dalí viviera actualmente sería muy feliz con este nuevo mundo digital.

Gio Seisentidos (-_-).*

De atardecer y ronroneo

Fue de pronto y casi sin darme cuenta. Quizás lo más parecido al amor a primera vista. No fue necesario que pasaran grandes acontecimientos, sólo sucedió. Siempre supe que en la antigüedad fueron de culto, pero creí que exageraban. Dicen que así lo hacen con los pájaros, que de tanto mirarlos los hipnotizan. Ahora puedo decir que lo necesito durmiendo conmigo, lamiendo mi brazo y amasando mi cuello. Marcando con su olor en las mejillas el contorno de mi nariz. Contemplarlo cual largo es sobre el parrón, digno de cualquier faraón; aunque sea mientras el sol se oculta bajo sus bigotes.

Gio Seisentidos (-_-).*

miércoles, 1 de agosto de 2007

Las muchachas sencillas

Las muchachas sencillas dudan que el mundo sea un balneario para lograr bronceados excitantes y exhibirse como carne en la parrilla de una hostería al aire libre. Las muchachas sencillas no cultivan el arte de reptar hacia la fama ni confunden a las personas con peldaños ni practican ocios ni negocios ni firman con el trasero contratos millonarios. Las muchachas sencillas estudian en liceos con goteras, trabajan en industrias y oficinas, rehuyen las rodillas del gerente, hacen el amor con Juan Perez en hoteles, en carpas, en cerros, en lugares sencillos. Las muchachas sencillas sé convierten en madres, en esposas sencillas, luchan largos años como sin darse cuenta, llenándose de canas, de várices y nietos. Y cuando abandonan este mundo dejan por todo lados recuerdo de sus hermosas miradas en fotos arrugadas y sencillas.

Gio Seisentidos (-_-).*