viernes, 19 de octubre de 2007

Fuiste de sueño

Quiero dormir, me siento cansado a raíz del insomnio y quizás un vaso de leche logre sedar mis ansias de ella. Sin embargo no soy capaz de levantarme. Estoy ensimismado viendo como pasan los canales de televisión frente a mi, cambiando mi vida por un instante, viviendo falsamente cada escena al oprimir el control remoto.
Ahora comprendo que ella está hecha del mismo material que los sueños, tan lejana, hermosa e irreal. Me duele su indiferencia, porque su silencio funciona en relación a la palabra, como la muerte en relación con la existencia.
Lentamente siento como mis ojos caen convertidos en cenizas.

(-_-).*

viernes, 12 de octubre de 2007

Piedra angular o el arte de dinamitar nuestras certezas

Hace un par de semana atrás conversando sobre lo humano y lo divino con unas amigas y dentro de un tema estético les comenté que a mi en realidad me daba lata que algunas personas se tomaran tan a pecho y literalmente la palabra de la Biblia, porque -según yo- había sido escrita por personas que pensaban que la tierra era plana. Y fue entonces cuando me dijeron entre sonrisa y risa, que mi pensamiento era muy cínico. Al principio no entendí lo que me quisieron decir, pero no le di importancia ya que lo dijeron muy ligeras montadas en sus carcajadas. Pero luego me aclararon que se referían a la corriente filosófica de pensamiento cínico. Y para hacer corta la historia, sentí la necesidad de saber sobre que versa esta corriente del pensamiento, ya que, nunca está de más un poco de instrucción. Y encontré lo siguiente:

Los cínicos no están dispuestos a conceder que la felicidad dependa de cuestiones ajenas a sí mismos, la libertad está en el centro de la forma de pensar cínica, tanto la libertad de acción como la de expresión.

Otra de las características del sabio cínico es el desprecio por el lujo y la ostentación. A través de este desacato al imperio de la sociedad del “bienestar” se conquista una independencia existencial y política, donde el individuo cínico no reconoce más normas que las de la propia naturaleza.

El cinismo se constituye como una cáustica mirada a la neurosis y la alienación del emplazamiento humano en la urbe congestionada, frente a lo cual sólo cabe, el retorno a la naturaleza, el retorno a nuestras pulsiones originarias en las que el hombre deviene animal; donde el fetiche de la mercancía, incluso cuando este asume la forma de obra de arte, entendido como objeto mercantil, de tranza bursátil, es un dios que no merece ser adorado.

El cinismo es, pues, un movimiento que trata de escandalizar, de develar que lo que se cree normas inamovibles y universales no lo son, sino que estas son meras convenciones sociales, convenios, modas e intereses económicos, muchas veces producto de la más rancia tradición o producto de un consenso mayoritario que oprime a las minorías. O sea, la ruptura con el pacto cívico con una comunidad que aparece inauténtica y perturbada, por lo que se prefiere escapar de la alienación, optando por el camino de la autosuficiencia antes que andar embrutecido como el rebaño domesticado, gobernado por las rutinas y convenciones de la gran ciudad.

Los cínicos se proclamaban cosmopolitas y rechazaban cualquier tipo de pertenencia, liberados de cualquier obediencia a las instituciones, convenciones o leyes, se consideraban ciudadanos del mundo.

Después de leer tal declaración de principios nunca me sentí tan interpretado. Claro que guardando las debidas proporciones. Y eso que estos personajes que postularon todas estas ideas vivieron mucho antes que los personajes que escribieron historias sobre el miedo y la infinita culpa que mueve sus mundos de sangre, corderos degollados o fuegos parlantes.
Para terminar, no está demás decir que ellos fueron los primeros, o mejor dicho, los precursores de las instalaciones o performance como objeto-sujeto del arte. Es decir, donde el concepto, ya en un sentido filosóficamente acotado, alude más bien a una actitud vital y poética, caracterizada precisamente por la autenticidad de sus posiciones y pensamientos, corrosivos y anti-sistémicos al modo anárquico. Esto es empleado en un sentido reconocible desde nuestra habla, un sentido que se encuentra tanto en el significante como en el significado poético, extraño a nuestros oídos, novedoso. Pese a todo, en un movimiento dialéctico los extremos convergen y se podrá hablar de una común voluntad iconoclasta (destructor de imágenes, de iconos o quien niega y rechaza la merecida autoridad de maestros, normas y modelos) que entiende que para hablar de suciedad hay que ensuciarse.
Con razón soy un poco punketa para alguna cosas.

(-_-).*

martes, 2 de octubre de 2007

Mis palabras conspiran

Me cercan las palabras, es como si mis palabras conspiraran. Hacen rejas alrededor de mi rostro. Sacan púas gruesas y firmes. Rondan mi cabeza como corona. Me amenazan de puro silencio. Me miran todo el día, dónde voy, qué hago, cuánto camino. Me escuchan, oyen lo que digo de ellas. Y a la vez se ríen, se burlan, hacen bromas grotescas acerca de mi caligrafía. Saben con real certeza que todo lo que digo, sea lo que sea, no es en absoluto cierto, excepto cuando aparecen ellas. Y me vigilan. Me rondan en sueños. Abren mis ojos cuando duermo. Toman mis pulsaciones. Beben mi vino. Tragan mi sangre. Se intoxican con mis deseos. Los consienten. Hablan entre ellas de mi secreto amor por ti. Trazan normas que yo luego paso a llevar. Piso sus cuerpos ondulados. Las olvido. Las complazco. Les doy argumentos para que sean libres. Pero NO! Insisten. Me persiguen calle abajo. Sangre arriba. Mano estéril. Mente confusa. Papel que no alcanza a contener tanta vida. Me besan. Y entonces cuando los días las llenan de significados y los mares las bañan, porque son palabras marinas, aparecen sin aviso, hinchadas, enfrente de mi vista. Se desentienden de todo ámbito, de toda atmósfera. Están sólo ahí, para que YO las lea. Para que yo las sepa. Para que las escriba. Y luego me asuste. Me asuste hasta la duda, hasta el dilema de concretarlas... Pero están, sólo eso es cierto. Me cercan. Hacen refugio de cada borrón, de cada mancha de tinta. Y me miran desde aquella trinchera con desparpajo. A veces se disparan unas con otras. –Algunas osadas apuntan hacia mi pecho, hacia mi corazón gitano- pero yo nunca participo de esa batalla. La verdad, suelen dejarme fuera. Pero me esperan en la subida del bus. En el olor de los paraderos solitarios. Me acechan en los postes. En las manos de las madres cuando voy en el metro. En los dientes de los ciegos. Se abalanzan como delincuentes. Me roban. Hacen de mi cuerpo una vasija de recuerdos. Y entonces, luego de instalarse de lleno en mi garganta, subiendo apenas por mi rosada lengua, se cierran como parpados, se detienen inválidas de voz y de suerte , luego se reúnen y construyen puentes invisibles para poder llegar a tu jardín tratando de planear un próximo encuentro.

Gio Seisentidos (-_-).*

lunes, 1 de octubre de 2007

Electronicamental

No hace falta tanta pirotecnia y parafernalia para hacer una animación genial....

Gio Seisentidos (-_-).*