Ella tiene aroma punk
Luego de un prolongado y no menos accidentado ir y venir de personas, lugares y vivencias acumuladas a lo largo de mi vida, es que una mañana de julio sentí aquel delicioso aroma a punk en el aire, que sale de su cuello, y de miles de consciencias.
Con su nombre empuñado en mi mano rearticulo en mi cabeza todas las conversaciones, miradas y actos que la han convertido en una hermosa mujer, con un gran sentimiento contracultural de lo establecido y que surge en ella con un atractivo carácter de protesta. Sonreí un momento y concluí que ella es punk y no se ha dado cuenta. Pero de esas de verdad, que creen en la educación igualitaria y de calidad como herramienta fundamental para el desarrollo de los pueblos, con orgullo de nuestra cultura popular, conciencia política sin filiación, gran vehemencia a la hora de las injusticias y de clara vocación contestataria. No es necesario lacarse y pararse el pelo con colores, andar en pantis rotas, bototos y chaquetas de cuero con puntas para ser o sentirse punk.
Durante toda una vida se trata de alcanzar y concretar las convicciones personales que a uno lo mueven, por eso ahora siento una real interpretación y conexión con ella. Y dada la actual situación cultural y socio-económica de profunda crisis, tanto en sus valores sociales como humanos, no es difícil de llegar a una visión de “ No futuro”, un pensamiento crítico muy lógico enfrentado a tantas desigualdades establecidas por grupos empeñados el lograr lucro personal a costa de la gran mayoría. Pero ese “no futuro” no es impedimento para pensar en un gran futuro, por lo menos así piensa gran parte de la ciudadanía joven que ahora se moviliza, que se organiza, que reflexiona, que piensa, que protesta y lucha por construir un país digno en pos de los cambios que aseguren ese derecho de igualdad.
Rumbo al laburo y ensimismado en un caminar calado por el frío, al fragor de las humaredas que emergen de las barricadas en plena calle y la impresión de que miles de partículas hacen de mis ojos y vías respiratorias un montón de sensaciones mixtas, entre la sequedad intensa, el amargor y el picor irritante, como si ciertos humos tóxicos trataran de impedir mi caminar por el centro, fue cuando creí ser un pasajero, un pasajero allá en su cabeza y su corazón, un pasajero entre sus sueños, sueños de un mañana libre de mezquindades, de edificantes igualdades y constructivas maneras de hacer de éste un pueblo lleno de esperanzas. Cada día quiero ver a través de sus ojos, ver las movilizaciones que luchan contra la inequidad, y que simbolizan la realidad de un modelo económico y un estilo de gobierno que no identifica a sus habitantes y menos a los jóvenes que se sienten día a día cada vez más marginados por el sistema, donde son reprimidos ferozmente por sus gobernantes, como en los mejores tiempos de la puta dictadura.
Cómo no sentirse feliz de compartir la vida con una mujer que piensa que todo puede estar mejor si es que uno da la pelea, enfrentándose con argumentos y convicciónes a la maquinaria impuesta y establecida, donde la falta de respuestas reales, la incompetencia, el engaño y la perspectiva de un horizonte negro a aquellos sueños de realización que han sido la meta de las generaciones anteriores y son la de generaciones futuras. No hay pie atrás cuando los puños , los gritos y las pancartas se convierten en fusiles. Me hubiera gustado tener compañeros de universidad como los que hoy se articulan en torno a ideales universales. La sociedad y el mundo entero ya no pueden ignorar lo que está pasando en chile, aunque el puñetero gobierno y su maquinaria informativa manejada por los asquerosos de siempre traten de tapar el sol con un dedo. El movimiento estudiantil es más intelectual de lo que la mierda de gobierno cree. Proponen más, hablan de política, de soluciones futuras, de revolución y sobre todo de acción, cosa que Piraña y sus secuaces no tienen idea, ellos sólo saben mentir y reprimir, muy típico de los poderes fácticos, malos gobiernos y dictaduras totalitarias, es decir, sin argumentos morales de peso.
Cuando la pienso sólo vienen a mi sus rojos y contestatarios cabellos, que se asemejan a una antorcha que flamea libre al viento y en donde su lengua de espíritu radical agita al que quiera oírla. También de su sonrisa capaz de aturdir a un paco, hace eco en las aulas, donde su boca canaliza las ideas comunes entre sus pares y que ha emergido de la grieta entre necesidad de cambio y la pobre propuesta que hasta el momento ofrece el gobierno. Por esto y por todo lo que falta por descubrir es que sé que ella lleva aroma punk sin saberlo.


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