Érase una vez...
Un día, no hace mucho tiempo que una ciudad se transformó en un cuento. Miles de personas salieron a las calles maravillados por la magia que genero la visita de una pequeña que es más alta que una casa de dos pisos. Fue genial ver como las caras de algunos grises santiaguinos dieron paso a las mirada boquiabiertas de niños escondidos dentro de cuerpos adultos. Soñaron durante un par de días a que esta ciudad era otra cosa, un reino a escala, con una infinidad de diminutos habitantes corriendo tras un monopatín más grande que la ilusión y en donde cada paso se articulaba por ínfimos personajes de chaqueta de siglos pretéritos. Esa corta semana daba lo mismo si el hombre llegaba a la luna o arrojaba una botella al mar llena con sueños. Todos tuvimos la secreta esperanza que nuestra ciudad fuera así el resto del año.(-_-).*

